Esa noche, Cristian recibió una llamada proveniente de la mansión Sterling.
Estefanía jadeó al escuchar las palabras que decía la persona al otro lado de la línea.
Informaban que Gonzalo Sterling había caído por las escaleras y que se encontraba en el hospital en ese momento.
Observó a su esposo a la espera de cualquier reacción de su parte, pero él se limitó a colgar con un simple:
—Voy de inmediato para allá.
—¡Cristian, tu padre! —se agitó ella, colocándose una mano sobre el pecho, sintien