Estefanía despertó sola en su antigua habitación.
Cristian no fue a buscarla ni una sola vez y tampoco se disculpó por su brusco trato.
Ella se levantó simulando que nada de aquello había ocurrido y se arregló para acudir a la universidad como de costumbre.
Para esa hora de la mañana él ya no estaba en casa, lo que significaba que seguía teniendo muchos asuntos que atender en el trabajo.
Prefirió no molestarlo, aunque sostuvo su teléfono por un par de segundos con la intención de enviarle un me