—¿Terminaste?
El agua de la regadera caía sobre el cuerpo de Estefanía.
En cuanto llegó al departamento, había querido darse una ducha.
Estaba encerrada en el baño desde entonces.
Los minutos pasaron y el jabón no parecía ser capaz de borrar la impureza que se había apoderado de su cuerpo.
Así que terminó encorvada en el piso del baño.
Sus lágrimas se mezclaban con el agua de la regadera y se perdía por el desagüe.
Carolina.
Solo podía pensar en su amiga.
Solo podía pensar que ella había vivido