Estefanía sentía que estaba viviendo en un sueño.
Un mes había pasado volando, y ahora ella era una estudiante de Derecho.
Jamás lo hubiera imaginado.
Al principio, la idea de la universidad la había aterrado tanto.
Pero ahora, sumergida en ese mundo, no dejaba de fascinarse con las leyes.
Le gustaba entender cómo funcionaba el mundo, las reglas, la justicia. Era como si, al fin, estuviera obteniendo herramientas para defenderse de la vida.
Aun así, la imponencia del campus le abruma