Javier prometió ser un joven juicioso e incluso se disculpó por la discusión anterior.
—No quise faltarte el respeto —habló él con un tono que demostraba claro arrepentimiento—. Sé que mi hermanita es la chica más dulce y buena que existe en el mundo entero. Nunca más volveré a emitir un comentario que pueda ofenderte.
—Javier, está bien. No importa.
Estefanía no guardaba ningún tipo de resentimiento hacia su hermano menor. Las palabras crueles que le había dicho se las había llevado el viento,