La luz de la mañana se filtraba por las cortinas de terciopelo de la habitación de Damon, pintando el suelo de madera con largas franjas doradas. Pero él no las veía. Su mente, que durante la noche había flotado en el espacio etéreo de la intimidad con Harper, ahora se hundía en las profundidades de un pasado que creía haber sellado.
La sensación del roce de su piel, el temblor de su mano sobre su pie vendado, el susurro de la confesión que escapó de sus labios... todo ello había activado algo