El trayecto desde la cocina hasta la habitación fue un silencio cargado de electricidad. Damon la llevaba en brazos, y Harper se sentía extrañamente vulnerable. El dolor punzante en su tobillo se desvaneció, reemplazado por la conciencia aguda de su proximidad.
Su rostro estaba a solo unos centímetros del pecho de él, y podía sentir el ritmo de su corazón, fuerte y constante, un tambor que marcaba el tiempo de un momento que parecía suspendido fuera del mundo.
El aroma de su piel, una mezcla de