Ole tú! Nos vamos de crucero.
El amanecer los recibió ya en el salón de operaciones. El fallo de la noche anterior y la inminencia de un nuevo plan no les habían permitido dormir demasiado. Damián estaba de pie junto a la ventana, los nudillos blancos donde se aferraba al marco. Lucía, en el sofá, apretaba una taza de café ya frío entre sus manos.
Vijay irrumpió en la estancia, sus ojos inyectados en sangre pero brillando con una chispa febril. Llevaba una tablet pegada al pecho.
—He cruzado los datos de anoche con el arch