Damian subía las escaleras del edificio de apartamentos en silencio, el espacio olía a humedad y a pintura reciente, iba justo jn peldaño detrás de Javier, con tres agentes tácticos más cerrando la formación. Todos vestían ropa oscura, sin insignias, y llevaban armas cortas con silenciador. El único sonido era el crujido ocasional de una tabla suelta y el roce de la ropa contra la pared.
Mientras ascendía, el recuerdo de la conversación con Lucía le atravesó la mente con la nitidez de un cuchil