69. La partida
Hadriel se despertó antes de que el sol asomara por el horizonte. La tenue luz de la madrugada se colaba por las ventanas, iluminando su habitación con un brillo suave y grisáceo. Había dormido poco, pero eso no le molestaba; estaba acostumbrado a largas jornadas con escasas horas de descanso. La importancia del día que tenía por delante, sin embargo, lo mantenía en un estado de alerta inusual.
Sin hacer ruido, se levantó de la cama y se dirigió al baño. El agua fría de la ducha lo ayudó a desp