183. La felicidad
El despacho era un espacio íntimo, con las paredes cubiertas de estanterías llenas de libros y una gran ventana que permitía que la luz suave de la mañana iluminara el lugar. El ambiente olía a papel antiguo y cuero, y el escritorio de roble macizo en el centro de la habitación era el punto focal, imponente y lleno de carácter, como el hombre que lo utilizaba. Hadriel cerró la puerta detrás de ellos con un suave clic, sellando el mundo exterior en un gesto casi simbólico. Entre esas cuatro pare