La noche había caído sobre la isla. Decenas de drones empezaban a devolver imágenes térmicas cuando una voz atravesó la sala.
—Señor. La señal de la señora ya no está en la isla.
Sentí que algo se me cerraba en el pecho.
Karem, Isabella y yo corrimos hacia la estación donde monitorizaban a Natalia.
—Mapa en la pantalla principal. Quiero la última posición ahora.
El operador obedeció.
Un punto luminoso avanzaba sobre el mar, alejándose de la isla.
—No...
Antes de que pudiera decir nada más, desa