Capítulo 102: Cubierta

Desperté con cierto dolor de cabeza. No era muy fuerte; era como una punzada, como una ligera resaca. Laura se había levantado y hacía estiramientos o ejercicios aeróbicos en ropa interior.

—Buenos días, Laura.

Laura pegó un pequeño brinco y se giró sorprendida.

—Buenos días, señora... digo, Natalia —respondió con una sonrisa.

Mi rostro se relajó un poco.

—¿Qué haces?

—En la isla me acostumbré a empezar la mañana con un poco de ejercicio. Entre las mujeres de la isla corría una idea: aquel luga
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