Sentí que el corazón volvía a latirme con fuerza.
—¿Qué cápsula?
Karem cerró los ojos un instante antes de responder.
—La que hará que encontremos a Natalia.
Miré el teléfono que sostenía entre las manos y volví a clavar la vista en ella.
—¿Qué quieres decir con que hará que encontremos a Natalia?
Karem todavía parecía aturdida y dolorida, pero hizo un esfuerzo por seguir despierta.
—Entre doce y veinticuatro horas después de ser ingerida la cápsula, empezará a enviar una señal GPS.
—¡¿Tenemos