Mundo ficciónIniciar sesiónNo sabía cuánto tiempo llevaba allí sentada. La mano de Romano seguía entre las mías, cálida… pero inmóvil.
Cada cierto tiempo miraba su pecho, buscando ese leve movimiento que me confirmaba que seguía respirando. Que seguía conmigo, aunque cada vez me costaba más distinguir si era real… o si solo lo imaginaba.
El silencio de aquel lugar no era normal. No era el silencio de un hospital. Era otro







