—¿Cuando encerraste a Darly, ¿no pensaste que podía tener miedo? ¡Ya es tarde para andar rogando! Te la pasaste años gozando de los caprichos de papá y mamá, y aun así tuviste el descaro de tratar mal a Darly, que ni papás tiene. Te lo digo en serio: si vuelves a hacerle algo, te voy a dar una lección que no vas a olvidar nunca.
—Chiara, eres mala. El castigo que te dio papá fue demasiado suave. Desde hoy ya no eres mi hermana. No tengo por qué ver como familia a alguien tan cruel. ¡Ojalá estuvi