Ese ruido los asustó a ambos, en el sofá.
Papá fue el primero en espabilar, apresurado, tratando de disimular mientras se acomodaba la ropa. Solo al ver que no había nadie alrededor, suspiró aliviado.
Yo también estaba tensa. Jamás pensé que de verdad pudiera levantar algo… Así que, por instinto, floté hasta el florero roto para observarlo mejor.
—¡Ah!
—¡Un fantasma!
Justo en ese momento, Darly alcanzó a ver una sombra y gritó a todo pulmón.
¿Qué está pasando? ¿Ella… puede verme?
Me quedé petrif