Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn el Día de las Madres, quería darle un buen regalo a mi suegra, pero nunca imaginé ver a mi suegra entrando en una habitación con un tipo de color. Media hora después, salió tranquilita del cuarto pero con un tine de vergüenza...
Ler mais—Alicia, por favor, por los años que hemos sido amigas, ¿puedes perdonarme? Te ofrezco un valioso secreto a cambio, ¿sabes cómo perdiste a ese bebé?Al escucharla mencionar al bebé que perdí, cerré los ojos con dolor y la agarré por el cuello de la blusa. —¿Qué quieres decir con eso? ¿No fue acaso, un aborto espontaneo?—Primero prométeme que me perdonarás, ¿sí?Rosa intentaba negociar conmigo. Me di la vuelta para irme, pero ella atemorizada dijo: —¡Lo diré, lo diré! Cuando fui al hospital privado con la mamá de José, el doctor dijo que el bebé que esperabas era una linda niña. Ni José ni sus padres la querían, así que tu suegra tiró aceite en el suelo a propósito. Si no hubiera sido por eso, no habrías perdido a tu bebé.Al escuchar la verdad, mi rostro palideció. Siempre había creído que la pérdida de mi bebé era culpa mía, por un accidente. Su vil madre incluso me culpó por ello...Las lágrimas comenzaron a correr sin control. Mi pequeño, mamá se vengará por ti.—Ya te dije t
Al mismo tiempo, mi "mejor amiga" fingía consolarme, llevándome intencionalmente al bar donde estaba Fernando para que pidiera un préstamo al usurero. Mientras trataba de sonsacarme cuánto dinero tenía guardado, también sacó las grabaciones de seguridad y se las envió a mi esposo para amenazarme.Sospecho que el plan inicial de Rosa era algo parecido al de mi suegra: sacar dinero de mí. Solo que mi suegra quería usar la situación con el hombre de color para forzarme de esta manera a divorciarme de José. Recuerdo que, cuando tuve un aborto espontáneo, caí en una profunda depresión y, aun cuando José y yo volvíamos a estar juntos, siempre tomábamos precauciones al respecto. No me atrevía a quedar embarazada otra vez.Mi suegra estaba frustrada por esto. Con el tiempo, fue mi "amiga" Rosa quien vino a cuidarme, y mi suegra dejó de insistir poco a poco en la idea del niño. Ahora creo que mi suegra quería usar al hombre negro para forzar un divorcio entre José y yo, y de paso conseguir el
¡Ya no puedo más! ¡Hasta un conejo acorralado muerde! Rosa de repente me abrazó con ternura y me dijo: —Alicia, así no puedes seguir. ¿Tienes algo de dinero guardado? Saca todo lo que tengas, yo también veré cómo puedo conseguir algo. Pero no dejes que tu marido se entere de todo esto, ¡por nada del mundo!Al escuchar a Rosa, dudé un poco. Mis padres, antes de casarme, me dieron algo de dinero, precisamente porque insistí en casarme lejos, a 100 km de la casa de José. No confiaban en que todo fuera bien, así que me lo dieron como respaldo para alguna eventualidad. Pero yo nunca había pensado en tocar ese dinero, quería devolvérselo cuando fueran mayores.—Por ahora solo tengo 75 mil $, pero déjame pensarlo un poco más. —Con la insistencia de Rosa, finalmente respondí. Al fin y al cabo, esto también tenía que ver con mi suegra, así que necesitaba encontrar un momento adecuado para hablar con ella y aclarar las cosas.Pero lo que no esperaba era llegar justo a casa y sentir esa at
—¡Señora Alicia! ¿No recuerdas que fuiste tú quien me pidió que te sirviera? ¡Eras tan insistente ese día que tenía que grabarlo para recordar el buen momento!—¡Vete! ¡No me vuelvas a tocar, me repugnas! ¡Gente como tú debería estar en la cárcel!Sus palabras frívolas despertaron en se momento mi ira. Recordando esa noche, no podía recordar muy bien lo que había pasado después.No sabía cómo había llegado a mi casa. Desesperada, empecé a llorar en el balcón.¿De dónde iba a sacar el 150 mil dólares que John quería?Ante sus amenazas, no tenía forma alguna de salir. Si realmente lo hacía, mi familia se arruinaría.No tenía el valor suficiente para confesarle nada a José.No sé en qué momento mi suegra se acercó a mí, pero al verme, se sorprendió muchísimo y me ofreció un pañuelo.—¿Qué te pasa, Alicia? Si tienes algo que decirme, dímelo. ¿Te ha hecho algo José? ¡Dímelo, que yo lo solucionaré!Las pocas palabras de preocupación de mi suegra hicieron que no pudiera contenerme más. Comenc





Último capítulo