El corazón del guardaespaldas: 17. Corazón roto
— ¿Cómo está? — le preguntó su hermano mayor tan pronto cerró la puerta de la habitación en la que ella descansaba.
Todos allí se mostraron preocupados al verla así, tan frágil.
— Está mejor, con lo que le administraste se ha quedado dormida en seguida.
El joven doctor asintió.
— ¿Y el dolor de cabeza?
— Creo que eso fue lo que la hizo caer rendida — explicó, cabizbajo, preocupado por esa chiquilla.
— Joder, hermano, ella no está bien — Stefano se acercó, dejando al resto atrás —. Un dolor de c