El corazón del guardaespaldas: 18. ¡No es lo que crees!
Una lágrima la traicionó; una que se limpió en seguida, con rabia, celos, muchos celos.
Jamás se había sentido de ese modo, jamás había experimentado una sensación de vacío en su interior como lo estaba haciendo en ese momento.
No estaban haciendo nada malo, o al menos no en ese momento, pero estaban muy cerca el uno de la otra… tan cerca que podía sentir su interior quebrarse de a poco.
Pasó un trago y retrocedió un paso, no se quedaría a ver lo que sucedía después, no si podía proteger su cor