El corazón del guardaespaldas: 16. Me gusta todo de ti, chiquilla
Quitándose un par de mechones del rostro; sonrió. Hacía mucho no iba a la playa y ese era uno de sus lugares favoritos en la vida.
— Veo que aquí si te gusta — le dijo él, abriendo la puerta del copiloto para que pudiese bajar.
Aceptando delicadamente su mano, fue lo que hizo.
— Sí, sobre todo en esta temporada, no hay mucha gente — musitó, inhalando el aroma a sal marina.
— Me alegra, chiquilla — la tomó de la cintura y le robó un beso que a ella la puso a suspirar. De verdad que se sentía inc