Mundo ficciónIniciar sesiónAdrián Costa llevaba catorce años aprendiendo a leer a Julián Vancroft, y esa mañana, en el piso treinta y dos de la torre, lo leyó en menos de tres segundos.
—No dormiste —dijo, dejando el maletín sobre la mesa de juntas.
—Dormí lo suficiente.
—Llevas la misma corbata de ayer. Y te afeitaste mal, aquí. —se tocó la mandíbula—. Catorce años, Julián. No le







