Amelia estiró los brazos por encima de la cabeza y sonrió al ver el dossier digital de una de las bodas en las que estaba trabajando. Casi todo estaba definido y, en su mente, ya podía imaginar cómo se vería el lugar una vez estuviera decorado según las especificaciones de la pareja.
Cerró la laptop y se puso de pie para estirar las piernas.
Eran las ocho de la noche. Su asistente se había ido una hora antes, pero ella había preferido quedarse hasta terminar.
Comenzó a alistarse para volver a c