Dimitri bajó de su auto en cuanto vio llegar a Amelia. Ella parecía estar distraída, así que no había notado el vehículo oscuro estacionado a unos metros de su edificio.
—Amelia —llamó.
Ella se detuvo en seco. No se atrevió a girarse de inmediato.
Reconocería aquella voz en cualquier parte.
Su estómago se contrajo.
Él no podía saber lo del embarazo. ¿Verdad?
Estaba reaccionando exageradamente. Quizá estaba allí por algún asunto relacionado con la boda.
Reunió valor, respiró hondo y, lentamente