CAMERON
Esto no era una pequeña crisis, ni siquiera una mediana.
Una vez bañados y arreglados, Colin y yo salimos, y encontré a un curioso Anthony todavía metido en la computadora.
—¿Ya terminaron de intercambiar fluidos? —preguntó como si nada, lo que me hizo detenerme en seco, y me puse rojo sin querer.
—Tú…
—Bueno, Colin dijo que iba a buscarte, y salió casi cuarenta minutos más tarde recién bañado. Podrán decir que soy mal pensado, pero… —se encogió de hombros como si nada.
—¿Estás listo? —