CAMERON
Esa mañana me sentía particularmente bien. Estaba cansado, sí, pero por dentro pasaban muchas cosas.
Me sentía esperanzado, confiado. Aunque lo que pasó la noche anterior no tuviera nada que ver con mamá, una llama de esperanza se encendió en mi interior.
Ella despertaría pronto. Lo sabía.
En el auto, de camino al hospital, me sorprendió ver una noticia de último minuto que pareció explotar en tiempo real.
—¡Mierda! —exclamé sin poder evitarlo, y volteé hacia Colin—. ¿Esto es…?
Le enseñ