CAMERON—¿Acaso quieres matarme? —espeté antes de darme cuenta y volteé.Ahí estaba él, imponente en ese uniforme negro que se le veía hermoso. Dios… ¿cuánto puede cambiar una persona en ocho años? Ahora estaba más alto y musculoso, y exudaba un encanto varonil que yo jamás, ni con mis años de escuela militar, podría replicar.Por supuesto, solo fui a la escuela militar para poder ser Rey, pero él… era un militar de verdad.Y era un Mayor, maldita sea, ¡y estaba en las fuerzas especiales! ¿Cuándo había pasado todo esto? ¿Por qué me lo perdí?Bueno, yo elegí perdérmelo.Él se dio cuenta de mi sorpresa, y la sonrisa juguetona que me dio me dejó tieso en mi sitio.—Le aseguro que quiero matarlo, Alteza. Pero no se preocupe, en estos momentos soy su escolta, y mi deber es garantizar su seguridad y que no siga avergonzando el buen nombre de su familia, por lo que no debe pensarlo mucho.Hablaba con dureza, una que me había ganado, pero…—Colin, tú…—Mayor Maier, Alteza —remarcó, frunciendo
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