CAMERON
Mi padre se detuvo enseguida y lo miró con curiosidad.
Él no parecía dispuesto a decir nada; sin embargo, yo fruncí el ceño y terminé de levantarme.
—Es fácil hablar desde el privilegio del desconocimiento —declaré con dureza, atrayendo la atención de todos en la sala.
Nadie se esperaba que yo interviniera, por supuesto, ni los periodistas, ni mis hermanos. Aunque mi padre…
—Mi madre, no la Reina, mi madre, está en coma en este momento, luchando por su vida porque a algún tonto se le oc