Gio limpia los restos de helado del rostro de Katerina y se come el cono; luego le acaricia el cabello por un largo rato.
—Debemos hacer check-in, cariño —le dice mientras le roza las mejillas con los dedos.
Ella asiente atolondrada y trata de incorporarse, pero está tan desorbitada que vuelve a caer. Gio la sostiene de prisa y ríe divertido.
—Vamos a esperar a que te recuperes. ¿Cómo te sientes? ¿Dejarías que te lo vuelva a hacer o no? —pregunta con una sonrisa maliciosa.
Por su parte, Katerin