Inmediatamente después de que ambas salieran de la habitación, Michael se levantó de la cama con dificultad. Caminó despacio hacia el baño, una vez allí, se vio en el espejo.
Sus ojos se posaron en el tatuaje que tenía en el brazo, casi borrado por el paso del tiempo. Luego observó las vendas que cubrían su herida. Su expresión se endureció.
Salió del baño y se dirigió a una pequeña maleta. De allí sacó una playera y un pantalón, se vistió con calma, pero con decisión, caminó hacia la salida d