Después de un par de horas buscando a Michael por toda la ciudad, Noel empezaba a desesperarse. Habían revisado el apartamento, la casa de descanso, incluso el edificio del comando estatal pensando que tal vez se presentaría a reintegrarse… pero nada. Ahora, de vuelta en la mansión Drucker, Noel caminaba de un lado a otro con pasos pesados, como un animal acorralado.
- ¡Ahhh! - gritó, golpeando la mesa del salón con el puño, dejando escapar frustración y rabia.
El eco del grito retumbó en el sa