Alicia caminaba de un lado a otro por la sala, mirando con ansiedad su teléfono. Esa mañana, su madre le había informado que estaban negociando con la familia Durcker una posible colaboración matrimonial, lo cual la hizo saltar de felicidad.
Sin embargo, el recuerdo de aquella enfermera del hospital - que tenía un asombroso parecido con Aysel-regresó a su mente como un golpe. Sin perder tiempo, llamó a sus hombres y les dio una hora para obtener toda la información posible.
En este momento, el