Después de la noche tan agitada del día anterior, Sol llegó al hospital con los ojos hinchados y unas ojeras marcadas. No había podido dormir, atormentada. En sus sueños se repetía una y otra vez el rostro del hombre ensangrentado… y cada vez que lo veía, despertaba sobresaltada, con el corazón latiendo con fuerza y las lágrimas humedeciendo la almohada.
Caminaba por los pasillos con una taza de café caliente entre las manos cuando Maggie apareció por detrás, con una sonrisa cansada.
- ¿Qué te