Le debemos mucho.
-¡Traigan una camilla, rápido! - gritó uno de los paramédicos al abrir la puerta de la ambulancia.
Sol, todavía junto al hombre, comprobó una vez más los signos vitales y soltó un suspiro de alivio
la respiración, aunque débil, era regular- penso para sí misma.
-Por suerte la ambulancia llegó a tiempo -se dijo en voz baja mientras observaba cómo lo subían y lo llevaban hacia urgencias.
Un recuerdo inmediato la golpeó, Maggie estaba en ese mismo hospital. Sacó el móvil para enviarle un mensaje y