El cuartel.
Horas más tarde.
La oscuridad de la noche envolvía el cuartel general como un manto pesado. La mayoría de los soldados estaban en su hora de descanso, y un silencio operativo, solo roto por el rumor lejano de los generadores, reinaba en los pasillos. Michael se movía con la cautela de un fantasma, su figura familiar deslizándose entre las sombras hasta llegar a una puerta discreta en el segundo piso.
Al ingresar, el ambiente cambiaba. La luz tenue de una pantalla proyectora iluminaba los rostro