Capítulo 39

Mabel

Dormí poco, por eso escuché perfectamente la orden de Riccardo: me moverán a otra casa de resguardo.

Me arreglé antes de que lo pidieran y cuando la puerta se abrió yo esperaba con las piernas cruzadas sentada en la cama. Cuando la puerta se abrió Riccardo entró, hoy se parece mucho a Faddei y no comprendo esta similitud.

—No pensé que… —Se rasca la cabeza, realmente no sabe qué decir. —Debemos irnos, pero eso ya lo sabes.

—Me adelante a las órdenes.

Su expresión está llena de incredulida
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