Capítulo 38
Mabel

Descubrir que no habían pasado horas, sino quizás unos cuantos días me inquietó de una absurda manera ¿Acaso Faddei no me defendería? Por otra parte, no estaba en la ciudad sino en una zona boscosa cerca de un río, ya que se escuchaba correr el agua.

Aunque el sonido calmaba mi agitada mente, mi corazón seguía latiendo desenfrenado y ansioso.

¡Quiero escapar!

Dante aun no aparece y eso lo agradezco, aunque no estoy ni atada, ni encerrada, no estoy sola, estoy siendo vigilada y custodia
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