Mabel
Los días pasan, pero no de la forma en que imaginé, desde esa noche Faddei no volvió a dormir a mi lado, hoy regresamos a la villa y no vino él a decirlo, sino que envió a Vicenzo a decirme.
¡Es un idiota engreído!
La isla es suficientemente grande a veces lo escucho entrar a la habitación de madrugada, otras ni siquiera eso, pero no se queda y cuando coincidimos es por breves segundos y ni me observa, los regalos también cambiaron.
Ya no aparecen cada noche, ya no hay notas escritas a