Faddei
La observó fijamente, Mabel no retrocede, no baja la mirada, pese a que respira agitada, pero no por miedo, besa mi labios y recibo su beso con sed, debo recordarme que es la hija del maldito que me arrebato todo, mi sangre hierve, pero no es por eso.
Es por ella.
—¿Sabes lo que significa tu respuesta, esposa?
—Significa que no voy a huir, porque lo elegí ¿Lo recuerdas? Esto último, lo dice con ironía. —Pero tampoco, voy a pedir permiso y que no me vas a romper sin que yo te rompa un po