Mabel
La lluvia golpea suavemente los ventanales de la cafetería mientras cierro la caja registradora. Gian espera impaciente en su mesa, me pidió que cerrara temprano porque tenía una visita importante: La de su padre.
Hace poco más de un año y medio Faddei apareció nuevamente en nuestras vidas. Visita a su hijo por unas horas y después se va, sin presionarme, sin intentar empujarme otra vez a su mundo.
Gian mira por el cristal y de pronto su rostro lleno de seriedad se transforma, sonríe y s