El nacimiento
Mabel
La primera contracción me despierta a las tres de la madrugada. Abro los ojos lentamente confundida y llevó una mano a mi vientre enorme mientras intento respirar con calma, aun así, siento miedo, no olvido lo que paso con Gian y por alguna razón se me aprieta el pecho.
Fue el momento más hermoso y duro que he vivido a lo largo de mis años. No vuelve otra contracción.
—Bien, quizá fue una falsa alarma. —Susurro.
Intento acomodarme otra vez sobre la cama, pero segundos des