Anselmo se acercó con su habitual paso tranquilo, aunque sus ojos denotaban una cierta inquietud. —¿Todo bien por aquí? —preguntó, su mirada pasando de los rostros de Richard y Valentina al vacío que Elena había dejado—. Vi que la señora Elena se marchó algo... alterada. ¿Pasó algo?
Valentina tomó una respiración profunda y le contó a Anselmo, con la voz aún cargada de emoción, lo que Elena les había revelado sobre Soraida. Le mostró el fragmento de la fotografía, explicando cómo Elena la había