Valentina parpadeó, genuinamente sorprendida. Hasta ahora, Soraida había sido solo un nombre, una figura nebulosa ligada a su nacimiento, pero no a su vida. —Entonces... ¿Soraida era real? Yo... nunca la conocí. Supe de ella... cuando fui al registro nos mostraron un acta de defunción... la de Soraida. Elena... ¿quién era Soraida? ¿Por qué aparece su nombre en relación con mi nacimiento?
Elena suspiró, su mirada perdida en el recuerdo. —Soraida... era una chica joven, muy tímida. Llegó a la ma