Valentina se quedó en silencio por un instante, con la mirada perdida en algún punto de la habitación. La pregunta de Magaly la había tomado por sorpresa, aunque en algún rincón de su mente sabía que era una cuestión inevitable.
—¿Qué siento por Richard? —repitió en voz baja, casi para sí misma, como si estuviera saboreando las palabras, intentando descifrar sus propios sentimientos al pronunciarlas. Su mente retrocedió a los momentos compartidos: la tensión en el faro, el miedo en la iglesia,