Samantha
Seis años después….
—¡Mami, mami!
La voz de Brashell me atraviesa el pecho antes incluso de verla. Ese tono… ya lo conozco. Es el mismo que usa cuando algo no salió como ella quería o cuando siente que el mundo fue injusto con ella. Dejo el café sobre la mesa y camino rápido hacia la sala.
Está parada en medio de la sala, con los ojitos brillosos, el labio temblándole y los puñitos apretados. Tan pequeña, y ya sabe manipular emociones. Definitivamente es hija de su padre. Mi corazón se encoge de inmediato.
—¿Qué pasó, mi corazón? —pregunto con voz suave mientras me agacho y la subo a mi pierna—. ¿Por qué lloras?
—Él es malo —dice, inflando el labio inferior. Y cruzándose de brazos.
Perfecto, empezamos bien. Pienso
—¿Quién es malo, amor? Dime. —pregunto con paciencia.
No responde. Solo estira su pequeño dedo y señala hacia el pasillo. Frunzo el ceño, confundida… hasta que Christopher aparece, caminando despacio, con los hombros tensos y esa cara seria que pone cuando se siente