Samantha
Estoy sentada intentando disfrutar de la fiesta, pero es imposible concentrarme. La música suena, todos bailan, ríen, celebran, y yo estoy aquí, aferrada a la silla, luchando por no perder el control y tener un orgasmo en plena boda. Porque a mi adorado esposo se le ocurrió escabullirse debajo de la mesa.
—Oh, Dios… —susurro, cerrando los ojos cuando una oleada intensa me recorre por completo.
El orgasmo llega tan intenso que hace que mi respiración se acelere y tenga que llevarme la ma