Cristian
—Hermano, relájate, ella llegará en cualquier momento… —dice Jonathan riéndose—. A menos que haya decidido no casarse contigo y esté huyendo ahora mismo.
Lo fulmino con la mirada.
—No seas idiota. Eso no va a pasar. Ella me ama y va a venir —respondo con rabia contenida.
—Eh, tranquilo, solo bromeo —dice con una sonrisa enorme, claramente disfrutando mi sufrimiento.
—Con eso no se juega, imbécil —escupo molesto.
Jonathan se encoge de hombros, pero antes de que pueda decir algo más, Wi