Samantha
El sonido de la puerta nos separa de golpe. No sé cuánto tiempo pasó mientras nos abrazábamos; solo sé que no he dejado de llorar desde que desperté y las vi. La voz no me quiere salir; no puedo contarles nada del infierno que viví con el monstruo de Arturo.
Entra una enfermera y se acerca rápido. Me revisa con manos firmes; mi cuerpo tiembla y yo la dejo hacer, pero el recuerdo de todo lo vivido me golpea otra vez. Pienso en Cristian, en la bala, en que no sé nada más… la angustia me