Samantha
Alzo la mirada y me encuentro con esos ojos azules que tanto he amado. Ahora me miran con preocupación, miedo y dolor, todo al mismo tiempo. Mis lágrimas ruedan solas, y aun con el alma hecha pedazos, una sonrisa se escapa de mí: seré libre… él vino por mí. Cristian me rescató.
Pero enseguida una sombra cruza mis pensamientos: su desconfianza permitió que esto pasara. Aunque en parte yo tengo culpa. Si no me hubiera quedado callada otra historia seria, pero Cristian no confió en mí, du