Samantha
—Mami, mami, despierta, yo y papi te estamos esperando, ven rápido… —abro los ojos y veo a mi niña.
Es tan hermosa, tan perfecta, igualita a su padre. Mi corazón se derrite al verla. Le doy un beso suave en la frente y me levanto de la cama. Estamos en un lugar que parece sacado de un cuento, todo es tan bello, mágico, el aire huele a flores, los colores son tan vivos, y todo tiene un toque romántico. Es perfecto, demasiado perfecto.
—Buenos días, mi reina. Es hora de nuestro paseo —